Hoy vengo a presentaros a Fayna García Martín. Ella es profesora de Química en la Universidad de Sapporo, en Japón. Con la entrevista de hoy, vamos a conocer un poco acerca de ella y de su vida en Japón.
Pregunta.- ¿Por qué te fuiste a Japón después de terminar de
estudiar?
Respuesta.- En España y en Europa después de terminar la tesis, todo el mundo decide
hacer un post doctorado normalmente en otro país por experiencia personal y profesional.
P.- ¿ Qué tal la vida en Japón?
R.- La vida en Japón el primer año uno piensa que está como en una película,
porque todo es tan nuevo, tan irreal, tan diferente que lo que para
nosotros es normal y lógico, para ellos
no funciona. Por ejemplo, a nosotros nos dicen que siempre hay que ir con la
verdad por delante y ser honestos, eso aquí no funciona. Te
lo tienes que guardar y punto.
Entonces, el primer año bien, porque es una película, pero luego el segundo
año todo el mundo acaba teniendo un shock cultural de “esto no es como yo
pensaba”, la gente es muy amable pero en realidad son muy cerrados y te
preguntas qué está pasando.
Es ahí cuando mucha gente como yo decide que hay que superarlo y hacer como
ellos, pero te das cuenta de que no funciona porque no somos japoneses y su
modo de vida no encaja en nuestro sistema. En ese momento, yo hablé con mi
supervisor y a partir de ahí cambie mi forma de ser en Japón porque él me
dijo: "si queremos un japonés, cogemos un japonés, si te queremos a ti como
extranjera es por el valor que nos da tener un extranjero así que sé tu misma”.
Por eso yo ahora digo que Japón es el mejor país del mundo para vivir si no
eres japonés porque tienes lo bueno de vivir en un país muy seguro, tranquilo,
avanzado, donde todo funciona, pero tú no tienes que seguir las normas
japonesas que para nosotros son muy complicadas y estrictas. Por ejemplo, aquí se tiene muy en cuenta el
status a la hora de hablar con tus superiores, algo de lo que nosotros estamos
exentos.
P.- ¿Es muy diferente la educación en Japón?
R.- Sí, yo soy profesora de universidad
pero sé que aquí los niños no van al colegio hasta los siete años. Hasta esa
edad sólo juegan y se divierten pero cuando comienzan en el colegio les tratan
casi como adultos, con un nivel extremo de exigencia, por ejemplo, tienen que
ir al colegio solos, los padres no les pueden acompañar, les dan mucha
responsabilidad porque si lo hacen muy bien pueden ir a un buen “míddle school”
y si así lo haces muy bien pueden ir a
un instituto muy bueno y entonces ya pueden entrar a una muy buena universidad.
Es decir, la presión la tienen desde que tienen siete años hasta que tienen 18,
pero una vez que cumplen los 18, entran en la universidad y ahí ya se pueden
relajar, ya da igual lo que hagan que en la universidad van a aprobar, es muy
difícil que un alumno suspenda en la universidad y luego van a encontrar
trabajo porque han ido a una universidad de prestigio. Yo he llegado a tener
alumnos que me han copiado, lo he demostrado y hay que darles una segunda
oportunidad. Visto así es injusto pero en realidad son los únicos cuatro años
de su vida que viven porque una vez que terminan y empiezan a trabajar son “salary man” Y sólo viven para trabajar.
En mi opinión el sistema educativo es muy diferente al nuestro porque
tienen demasiada presión cuando no les toca y yo no lo termino de aprobar.
P.- ¿ En qué campos estás trabajando en la Universidad de
Sapporo?
R.- Yo soy licenciada en químicas e hice la tesis doctoral en la síntesis de
péptidos. En Japón sigo una línea parecida pero en este caso con los
carbohidratos, que no son solamente el azúcar que ponemos al café sino una
sustancia que utilizan las células para comunicarse entre ellas, también los
virus utilizan los carbohidratos para infectarnos o sea que forman parte del
mecanismo de comunicación. Todo esto además con las clases en la Universidad.
P.- ¿Cómo conseguiste el trabajo de Japón?
R.- Las universidades de todo el mundo están intentando internacionalizarse,
por eso le da mucha importancia al número de personas extranjeras con el que
cuentan y Japón también necesita abrirse a esta sociedad global. En este
sentido, Japón quiere profesorado que no solamente enseñe en inglés sino que
transmita un modelo diferente de enseñanza. De hecho, yo en mis clases tengo
total libertad y mi sistema es completamente
diferente al de los japoneses.
Pero hay otro factor importante, y es Japón la universidad quiere abrirse a
las mujeres. Actualmente, hay más mujeres que
hombres haciendo la tesis, el mismo número de mujeres y hombres haciendo el “post
doc”, en cambio, el número de mujeres que
accede a puestos importantes en la universidad o a centros de investigación es muy bajo, un
20% en Europa y un 5% en Japón. Por eso en este país a mí se me valora doblemente,
como mujer y como profesorado internacional.
Igualmente, esto se utiliza en la universidad para que las estudiantes me
tengan como modelo a seguir y asuman que se puede ser madre y profesional a la
vez.
Y así cuando yo pregunto a mis alumnos en clase por sus planes de futuro,
mientras que los chicos quieren ser jefes, trabajar en la investigación y
triunfar con sus carreras, Las chicas a sus 22 años me contestan que en un
futuro quieren hacer feliz a su familia. Su objetivo es terminar la carrera
para después ser ama de casa. Yo como profesora, intento hacerles ver qué se
puede ser ama de casa y trabajar, espero poco a poco ir cambiando esta actitud.
P.- ¿Tienes pensado regresar a España próximamente o
continuar en Japón?
R.- Llevo ya siete años aquí y me quedaré un poco más pero en un futuro me
gustaría volver a España si las oportunidades laborales me lo permiten.
-Con esto terminamos la entrevista dándote las gracias
por el tiempo que nos has dedicado, deseándote suerte en tus investigaciones y
un pronto regreso a España.
Espero que os haya gustado la entrevista,
Aquí os dejo un enlace a su perfil de LinkedIn.
¡Un saludo!
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